sábado, 13 de septiembre de 2008

Génesis de la aventura



Los trece años en que JRR Tolkien escribió El Señor de Los Anillos, dieron como resultado una compleja historia formada con una mitología propia, colmada de diversos personajes e insólitos lugares.

A ratos, parece que el vasto relato no tuviese un comienzo claro. Al parecer, es necesario regresar al génesis cada vez que un nuevo personaje adquiere protagonismo en esta larga historia que, aparte de la trilogía de El Señor de Los Anillos, tiene dos libros más, cuya lectura no puede estar ausente si se quiere entender a cabalidad la mitológica novela de Tolkien, creador de la Tierra Media.

El Sillmarillion, cuyos primeros bosquejos datan de 1925, es una suerte de enciclopedia tolkiana. Este libro reúne todos los hitos de la creación y el establecimiento de la Tierra Media y explica la razón de ser de cada uno de los personajes que se hacen presentes después en El Señor de Los Anillos.

Posteriormente, a fines de 1920, Tolkien dio inicio a la creación de El Hobbit, obra que se trasformaría en la raíz de la trilogía de El Señor de Los Anillos. Su protagonista es Bilbo Bolsón, quien tras salir de la Comarca junto al mago Gandalf, encuentra, sin quererlo, el Anillo Único de Sauron. Este hallazgo será el hito que marcará el destino de Frodo Bolsón, quien deberá abandonar Hobbiton para ir a Mordor, al Monte del Destino a destruir esta malévola creación.

Pero, para que la historia de El Señor de Los Anillos quede un poco más clara, diremos que comenzó cuando…

Sauron, el señor oscuro del país de Mordor, dio origen a nueve Anillos de Poder y se los obsequió a los más poderosos hombres mortales de la Segunda Edad de la Tierra Media. Además, siete anillos fueron hechos para los Señores Enanos y tres para los Reyes Elfos. Sin embargo, en medio de las sombras, Sauron creo secretamente el Anillo Único, el más poderoso de todos, que hacía invisible a su poseedor y cuyo fin sería gobernar a todas las criaturas vivientes y atarlas a las tinieblas.






Los objetivos del Señor Oscuro estaban definidos. Pero un imprevisto cambió el destino de El Único y de su dueño. Al final del la Segunda Edad, hombres y Elfos se enfrentaron juntos contra las fuerzas de Mordor. Allí, Isildur, heredero del trono de Gondor, tras ver morir a su padre en manos de Sauron, empuñó la espada Narsil, y cortó a Sauron la mano en que llevaba puesto el Anillo Único. El Señor de Mordor dejó de existir, al menos, en apariencia.

Isildur, seducido por la belleza y el misterio de la inscripción que en su interior tenía el Anillo Único, no quiso deshacerse de él cuando tuvo la oportunidad. Así, el anillo lo traicionó en el Desastre de los Campos Gladios, cuando él y sus hombres fueron sorprendidos por un grupo de orcos e Isildur cayó muerto en el río Anduin. En aquel lugar, centurias más tarde, la sortija fue encontrada por Déagol, víctima de su primo Sméagol que lo degolló para quedarse con el Único.

Luego de asesinar a su primo, Sméagol perdió su identidad y fue expulsado de su pueblo. El anillo lo fue consumiendo paulatinamente y debió esconderse en las sombrías cavernas para evitar la luz del sol. Así se convirtió, con el paso del tiempo, en Gollum, criatura con la que se encontró Bilbo Bolsón en su aventura y a la cual, justo en ese instante, se le había perdido el anillo.

Así termina esta primera parte del relato que trata de dar cuenta de una gran e insuperable historia. Sobre el viaje de Frodo Bolsón se hablará en la próxima publicación.









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